En el mostrador, para las reseñas
Al cobrar, el cliente acerca el móvil y le sale tu ficha de Google en la pantalla de escribir. Se acabó el «búscanos en Google y déjanos una reseña», que casi nadie hace luego en casa.
- Bares, peluquerías, talleres, clínicas
- Funciona igual en la bolsa o en el ticket
En la mesa, para la carta
La carta se abre en el móvil del cliente, y la cambias tú cuando quieras. Subes un precio o quitas un plato y no hay que reimprimir ni volver a pegar nada.
- Bares, restaurantes y terrazas
- Sirve también para la carta de vinos o los alérgenos
En tu tarjeta de visita
La acercas al móvil de quien tienes delante y tus datos se guardan en su agenda, con tu web y tu teléfono. Una tarjeta que no acaba olvidada en un bolsillo.
- Ferias, visitas comerciales, obra
- La misma tarjeta vale aunque cambies de teléfono
En el escaparate, con la tienda cerrada
Pegada por dentro del cristal. Quien pasa a las once de la noche acerca el móvil y ve el piso, el coche o el producto que está mirando, con sus fotos y su precio.
- Inmobiliarias, concesionarios, tiendas
- Cada escaparate puede llevar la suya
En la máquina, donde se usa
El manual, el último mantenimiento o el parte de avería, en la propia máquina. Quien está delante acerca el móvil en vez de buscar una carpeta en la oficina.
- Talleres, naves, instalaciones, alquiler de material
- Para exterior o metal hay etiquetas específicas
En la sala de espera
Para pedir la siguiente cita sin llamar, conectarse al wifi sin preguntar la contraseña o dejar una sugerencia. Lo que más te interrumpa el día.
- Clínicas, peluquerías, asesorías, alojamientos
- Una pegatina por cosa, para no liar a nadie